Servicio · Bucaramanga
Limpieza dental en Bucaramanga
La limpieza dental profesional elimina el sarro y la placa que el cepillado diario no alcanza a retirar, y es la base para prevenir caries, mal aliento e inflamación de encías. En el consultorio de la Dra. Laura Pérez, en Cabecera del Llano, la hacemos con ultrasonido y pulido, en una cita de unos 45 minutos y sin dolor.
Desde $90.000
¿Para quién es limpieza dental en Bucaramanga?
Es para cualquier persona mayor de tres años que no se haya hecho una limpieza en el último año. Es especialmente útil si notas sangrado al cepillarte, mal aliento persistente, manchas de café o cigarrillo, o si vas a empezar un tratamiento de ortodoncia o blanqueamiento, porque en ambos casos los dientes deben partir limpios. También se recomienda en el embarazo, cuando las encías suelen inflamarse por los cambios hormonales.
Cómo es el proceso
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Revisión inicial
Miramos tus dientes y encías, medimos la profundidad de las bolsas y detectamos caries o inflamación antes de limpiar.
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Retiro de sarro con ultrasonido
Una punta vibratoria con agua desprende el sarro sin raspar el esmalte. La mayoría de pacientes casi no siente nada.
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Pulido y flúor
Pulimos la superficie para retirar manchas y aplicamos flúor para proteger contra la sensibilidad.
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Recomendaciones personalizadas
Te enseñamos la técnica de cepillado y el uso de seda dental según tu caso, y definimos cuándo volver.
Lo que debes saber antes de decidir
El valor de la limpieza depende de cuánto sarro se haya acumulado y del estado de las encías. Por eso te damos el precio exacto después de la revisión, antes de empezar. La mayoría de limpiezas simples se hacen en una sola cita; si hay gingivitis avanzada, te proponemos dos sesiones para tratar la inflamación con calma.
Es normal sentir los dientes un poco sensibles al frío durante uno o dos días, porque quedan libres de la capa de sarro que los cubría. Evita café, vino tinto y bebidas oscuras durante las primeras 24 horas y usa una crema dental para dientes sensibles si lo necesitas.
La frecuencia ideal es cada seis meses, pero si fumas, tienes aparatos de ortodoncia o tendencia a acumular sarro, conviene cada cuatro meses. No confundas limpieza con blanqueamiento: la limpieza retira depósitos externos y puede aclarar un poco tus dientes, mientras que el blanqueamiento cambia el tono del esmalte desde adentro.